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Fomentando el Multilingüismo en los Estados Unidos

  • ellieharbaugh
  • 19 ene 2025
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 8 feb 2025

En un país donde el inglés es el idioma dominante, la preservación de una segunda lengua—ya sea español, portugués, árabe o cualquier otro idioma—normalmente requiere más que solo exposición a ese idioma; exige un compromiso profundo con la herencia cultural y la identidad. Como patóloga del habla y lenguaje multilingüe, he sido testigo de los desafíos que implica criar hijos bilingües en una sociedad que da prioridad al inglés. Las presiones sociales pueden ser abrumadoras, llevando a muchos creer que el inglés es el idioma que más vale la pena dominar, o volviéndose extremadamente difícil mantener viva una lengua minoritaria en una cultura que prioriza la lengua dominante.


La pérdida de una segunda lengua no es solo la pérdida de palabras; es la desaparición de la cultura, la historia y la identidad. Un segundo idioma es más que un medio de comunicación—es un vehículo que lleva tradiciones, historias y valores que conectan familias y comunidades a través de las generaciones. Cuando una segunda lengua desaparece de nuestros hogares, no solo estamos perdiendo un idioma, estamos perdiendo una parte de nosotros mismos, una parte de nuestra identidad y riqueza cultural que es irremplazable.


A lo largo de mi vida, he conocido a innumerables personas que lamentan no hablar la lengua nativa de su familia, perdiendo así una parte crucial de su herencia.


Vivimos en una sociedad que a menudo minimiza los idiomas minoritarios, ya sea intencionalmente o no, y desde una edad muy temprana, los niños comienzan a internalizar la idea que el inglés es el idioma que tiene más valor.


Además, los padres en los Estados Unidos a menudo priorizan el inglés porque han sido aconsejados por profesionales que esto apoyaría mejor el desarrollo general de sus hijos—especialmente si el niño tiene alguna discapacidad del habla o del lenguaje. Erróneamente. Desafortunadamente, gran parte de este consejo está basado en mitos y termina perjudicando al niño y a la familia. Debido a la desinformación, la falta de recursos y el apoyo necesario para ayudar al niño a activar completamente una segunda lengua, podemos notar que nuestros hijos se sienten más cómodos hablando el idioma dominante de la sociedad con el paso del tiempo.


Esto me lleva de vuelta a mi punto inicial: convertirse en multilingüe en los Estados Unidos requiere más que solo exposición. El multilingüismo exige intencionalidad, apoyo y las herramientas adecuadas para navegar los desafíos de mantener una lengua minoritaria en una sociedad donde el inglés es dominante.


Los desafíos son reales, y como padres y responsables del futuro de nuestros hijos, sé que muchos de nosotros no queremos que nuestros hijos enfrenten lo que comúnmente ocurre con los niños bilingües en los Estados Unidos—una pérdida de su lengua de herencia.


Estableciendo Expectativas y Objetivos Claros: La Clave para Preservar Nuestra Herencia


Una forma de apoyar a usted y su familia en la preservación de una segunda lengua es estableciendo expectativas y metas claras. Es mucho más fácil alcanzar un objetivo cuando se sabe exactamente cuál es. Por ejemplo, si usted quiere aprender una segunda lengua, se vuelve intencional en encontrar maneras de aprenderla. Pero, supongamos que otra persona cercana a usted establezca ese objetivo por usted, creando oportunidades para que use y practique la lengua, pero usted ni siquiera sabe que ese es su objetivo. Creo que aquí podemos perder una oportunidad importante con nuestros hijos.


Cuando establecemos metas para los niños sin su comprensión o participación, les estamos haciendo un gran perjuicio—y a nosotros mismos también. Sin saber cuál es el objetivo, los niños carecen de la motivación y el esfuerzo necesarios para realmente tener éxito. Esto puede llevar a frustración de ambos lados, con más tiempo y energía invertidos en un objetivo que podría alcanzarse de manera más eficiente si lo tratáramos como un equipo, con comunicación directa y enseñanzas claras.


Para ayudar a su hijo a aprovechar al máximo su viaje de aprendizaje de idiomas, sugiero comenzar eligiendo un momento que ya forme parte de su rutina. Puede ser durante la cena, la hora de contar historias o incluso agregando 30 minutos de juego. Pero no lo vea como sentarse con libros de texto. Los estudios demuestran que los niños aprenden mejor a través de la diversión y el juego.


Concéntrese en un lenguaje funcional—frases como "me toca a mí" o "te toca a ti"—que encajen de manera natural en las rutinas diarias. Reflexione sobre las palabras que usaba cuando era niño y incorpórelas en sus interacciones. Modele esas frases comunes durante las partes funcionales de sus rutinas y haga que el proceso de aprendizaje sea lo más natural y agradable posible.


Al establecer metas específicas y alcanzables e involucrar a su hijo en el proceso, le está dando un camino hacia el éxito. Cuando los niños entienden lo que se espera de ellos, se vuelven más intencionales en sus esfuerzos. Se darán cuenta de que practicar su segunda lengua no es solo una sugerencia—es una prioridad. Esta claridad les ayuda a mantenerse enfocados y motivados, lo que aumenta las probabilidades de que se esfuercen para mejorar.


Involucrar a su hijo en la definición de sus propias metas lingüísticas puede aumentar aún más su compromiso. Pregúnteles qué les gustaría lograr con sus habilidades lingüísticas. Tal vez quieran hablar con primos o abuelos, jugar nuevos juegos, o quizás estén emocionados por la idea de viajar a un país donde se hable ese idioma y comunicarse con los locales. Cualquiera que sea su objetivo, reconocerlo y trabajar juntos para alcanzarlo les dará la capacidad de asumir la responsabilidad de su aprendizaje de idiomas. Si no logran encontrar una razón fuerte, puede ayudarles a cultivar esa razón dentro de ellos, mostrándoles por qué es tan valioso.


Conclusión: Abrazando un Segundo Idioma, Abrazando Nuestra Identidad


Preservar un segundo, o incluso un tercer o cuarto, idioma en nuestros hogares es mucho más que mantener la fluidez—es mantener viva nuestra cultura, asegurarnos de que nuestros hijos crezcan con un fuerte sentido de identidad y evitar el arrepentimiento que viene de perder el contacto con nuestras raíces.


Vamos a alentar a nuestros hijos no solo a aprender un segundo idioma, sino a vivirlo, valorarlo y llevarlo adelante con orgullo. Démosles las herramientas y los objetivos necesarios no solo para tener éxito en un mundo multilingüe, sino para prosperar en él, preservando la riqueza de nuestra herencia para las futuras generaciones.

 
 
 

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